17 abr

Es uno de los tés más valorados en Japón, reservado durante décadas para los paladares de la corte imperial debido a su elegancia y complejidad aromática y gustativa. Sí, querido lector, el gyokuro la quintaesencia del té verde japonés y su cultivo, proceso de manufactura, infusión e incluso degustación son todo un arte.

Catalogado como un té verde –hojas y brotes de camellia sinensis sin marchitar ni oxidar–el gyokuro se diferencia por su peculiar método de elaboración, en el cual los arbustos de camellia (planta de té) se cubren con estructuras de bambú y paja para evitar el contacto directo con los rayos del Sol.

Cuando nacen los primeros brotes, justo antes de llegar la primavera, las plantas se cubren con estas estructuras por un par de semanas. Este método provoca que las plantas se estresen y produzcan mucha más clorofila y l-teanina (aminoácido de efecto relajante), así como una menor cantidad de taninos. El resultado es un té muy dulce, de color esmeralda y con predominantes notas minerales.

Un gran porcentaje de los brotes de camellia sinensis dedicados a la producción de gyokuro se recolectan y procesan de forma manual. Su precio es alto en comparación con muchas otras variedades de té verde; 100 gramos de gyokuro de alta gama pueden llegar a costar más de 1 mil 500 MXN. Pero su valor no es todo, ¡no!, este peculiar té es difícil de conseguir debido a que la gran mayoría se queda en Japón; sólo algunas casas especializadas de té en el país lo ofrecen.

¿Su historia? Como muchas otras expresiones de la camellia sinensis, el gyokuro se originó por accidente. Los historiadores relatan que el gyokuro surgió en Uji, al sur de Kioto, en 1835. Aquel año tuvo un invierno largo y frío, por lo que las personas de la región debieron cubrir sus plantíos con paja y estructuras de bambú para evitar que las plantas de camelia se dañaran con las heladas.

Se dice que Yamamoto Kahei, un comerciante de té, visitó Kioto para adquirir algunos brotes. Kahei compró los brotes y los llevó a Tokio; inmediatamente el té cobró gran popularidad debido a su sabor dulce. A inicios de 1840 un estudioso de Uji, llamado Eguchi Shigejuro, perfeccionó el método de cultivo y nombró a las hebras como “rocío de jade” o gyokuro. Mire con atención el líquido infundido para notar sus atractivos reflejos de color jade.

Para servir. La recomendación es infundir con agua entre 60 y 75 ºCen lapsos cortos de 30 a 60 segundos. Las mejores variedades de gyokuro pueden reinfundirse hasta cinco veces. “¿Y para maridar?”, interesante pregunta. El gyokuro es un excelente complemento para sushi, sashimis, platos de pescado e incluso para beber intercalado con sorbos de sake tibio.

Artículo original: Food & Travel