Hace algunos años, un artículo dedicado al Pu-erh invadió kioscos y anaqueles de la Ciudad de México. Una frase, en medio de aquel texto, provocó una marejada de compradores de té nunca antes vista: “es un té que acelera el metabolismo y, por lo tanto, quema la grasa corporal”. ¡Pum! Fotos: Escuela Mexicana de Té.

En las últimas décadas el Pu-erh ganó fama internacional gracias a esta virtud. ¡Sí!, realmente tiene la capacidad de quemar “ciertas grasas”. Sin embargo, este icónico té chino es mucho más que eso.

Considerado uno de los tés más enigmáticos del mundo, el Pu-erh ha sido apreciado desde tiempos ancestrales por su complejidad gustativa. Nativo de la región homónima, en la provincia de Yunnan, es el único té que se fermenta.

Históricamente, este peculiar té se utilizaba para facilitar la digestión de carnes y leches muy grasas, razón por la cual los mongoles lo valoraban tanto. Hoy, el Pu-erh responde a una denominación de origen y sigue produciéndose y consumiéndose día a día, como hace miles de años, por los pueblos de Pu’er.

“¿A qué sabe?”. En términos generales, el Pu-erh ofrece una variedad muy amplia de sabores y aromas, desde notas vegetales y herbáceas, hasta dulces con recuerdos de madera, tierra, musgo y paja. Existen dos grandes variedades: Sheng (crudo) y Shou (maduro), cada uno con perfiles completamente distintos en taza.

Otra de las grandes peculiaridades de este té es su capacidad para mejorar con el paso del tiempo. El añejamiento es muy valorado en el Pu-erh y es que, los años de guarda permiten potenciar sus aromas y sabores. Sensorialmente: las hebras más jóvenes tienden a infusiones transparentes y cristalinas, plagadas de notas vegetales, mientras que las variedades más añejas derivan en líquidos de color intenso y sabores de musgo, tierra, hongos.

En el mundo del Pu-erh, la forma también importa. Tradicionalmente, este té se prensaba en forma de discos, ladrillos o nidos para estandarizar su peso y facilitar su transporte. Hoy, es posible adquirir hojas sueltas o moldeados con todo tipo de formas y de todo tipo de calidades. ¿Cómo elegir?, hay que probar. Los grandes pu-erh llegan a dar hasta 15 infusiones, disminuyendo su potencia gustativa de forma gradual pero manteniéndose en buen estado.

“Pero, ¿realmente quema la grasa?”. Vayamos pues. Investigaciones avaladas por agencias y organismos gubernamentales alrededor del mundo, entre ellos el Centro Nacional de Información Biotecnológica de los Estados Unidos, han documentado la facultad del Pu-erh para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, y favorecer el proceso de quema de grasas a nivel subcutáneo y en sangre. Lamentablemente, querido lector, tampoco se trata de un producto mágico; es necesario beberlo con frecuencia para, después de meses y junto a una dieta equilibrada, uno pueda ver algunos resultados. ¿Lo bueno? Es un té placentero y delicioso, reservado sólo para verdaderos conocedores del tema.