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Agujas plateadas… ¡La forma más pura del té blanco!

¡Los días de comilonas y excesos decembrinos quedaron atrás! Es momento de regresar al buen camino y devolver el balance al organismo con una taza cargada de aroma, sabor y un sinfín de compuestos benéficos. Sí, querido lector, es momento de té blanco. Fotos: Escuela Mexicana de Té.

Una y otra vez le hemos dicho que el té blanco es la forma menos procesada del té. Tradicionalmente, sólo los brotes más nuevos de la planta (llamados apicales) se utilizaban para su confección, una práctica que se ha ido modificando con el paso del tiempo para dar paso a la utilización de hojas enteras y partidas.

¿Cómo se produce?

Las hojas y brotes de Camellia Sinensis literalmente se recolectan y simplemente se marchitan y secan, evitando al máximo su oxidación. De entre todas las variedades que se producen alrededor del mundo, ninguna otra permite apreciar la esencia de la planta del té de forma tan sutil, pura y absoluta como las “Agujas Plateadas”, también conocidas como “Baihao Yinzhen” o “White Hair Silver Needle”.

Originaria de Zhenghe y Fuding, en la provincia de Fujian, China, esta amplísima categorización de té blanco obtiene su nombre de las delgadas y suaves vellosidades que cubren todos y cada uno de sus brotes, y que les dan un aspecto blanquecino, casi platinado. Su figura es, sin lugar a duda, una de las más reconocibles e icónicas en el vasto mundo del té.

“¿Cómo se producen?”. Antes que nada, es importante decir que las Agujas Plateadas auténticas provienen sólo de cultivares de la familia de árboles de té Da Bai (Gran Blanco). Existen algunas variedades de figura y tonalidad similar, con brotes suaves, aunque se trata de tés verdes con un sabor y una constitución bioquímica distinta a la del auténtico té blanco Silver Needle.

Recolección artesanal

La manufactura inicia con la recolección manual de los árboles de té, a principios de la primavera, cuando el clima es seco y cálido, siempre en los días previos a que los brotes abran. Una vez cosechados, los brotes se marchitan incipientemente y se dejan secar; nunca se enrulan ni se someten a la influencia del calor. El té blanco terminado se ve como su nombre indica: como una pequeña aguja plateada.

Pero no todas las variedades son iguales. Las Agujas Plateadas que se producen en Zhenghe, por ejemplo, son más oscuras debido a su proceso de marchitado, además de que suelen tener mucho más cuerpo en taza. Las manufacturadas en Fuding son menos marchitadas y, por lo tanto, tienen un cuerpo más ligero. Y hay más… Alrededor del mundo, en polos productivos como Sri Lanka e incluso territorios aislados de Europa, las Agujas Plateadas se reproducen siguiendo la tradición china con excelentes resultados.

¡En taza! Ciertamente, el té blanco es uno de los más difíciles de apreciar en términos sensoriales, debido a su extrema sutileza y neutralidad. Sin embargo, después de probar y probar, es posible hallar elegantísimas notas frutales en las Agujas Plateadas auténticas, de durazno y manzanas, así como de flores blancas, paja, hierba seca y azúcar cruda.

En boca, son dulces y refrescantes, con un efecto muy similar al que provoca un almíbar frutal ligero… Todo eso sin contar una de las más complejas y vastas proporciones de antioxidantes, l-teanina, catequinas (flavonoides), vitaminas y minerales presentes de forma natural en las hojas más jóvenes y menos procesadas de Camellia Sinensis.