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Celadón… La quintaesencia para la vajilla de té

Hierro forjado, cristal, cerámica vidriada, plata, porcelana, arcilla y hasta acero inoxidable… Una y otra vez hemos hablado de los diferentes materiales que se emplean en la confección de teteras de alta calidad alrededor del mundo. De entre todos ellos, un nombre destaca por su perfecta capacidad para infundir hojas y brotes de camellia sinensis: ¡Celadón!

Originaria de China, la porcelana de celadón posee un lugar privilegiado entre los fanáticos del té, especialmente cuando de infundir tés blancos, amarillos y verdes se trata. Pero, ¿cómo se elabora?, ¿cuáles son sus características?, y más importante aún, ¿qué beneficios ofrece a la infusión de camellia sinensis?.

Desde un punto de vista técnico, el celadón se refiere tanto a un color de esmalte como a un tipo de cerámica propio de China. La historia cuenta que el celadón fue inventado por los alfareros chinos de la región de Yue, en el Siglo II; cocciones de hasta 1,200 °C permitían obtener una especie de recubrimiento vítreo sobre las piezas de porcelana, provocado por el contacto de la cerámica con las cenizas calientes de madera, paja de arroz y otras fuentes de combustible vegetales.

Este recubrimiento daba un acabado transparente, brillante e impermeable, el cual poco a poco y con el desarrollo del torno fue adoptando singulares tonalidades marrones, amarillas y verdosas. ¡Sí!, la porcelana de celadón es fácilmente reconocible gracias a su color verde claro, casi aqua, al que los chinos están muy acostumbrados pues remite al jade, la piedra sagrada

Si bien las primeras piezas nacieron en China, la técnica fue incorporándose al saber hacer tradicional de Taiwán, Corea y otras latitudes de Asia con el paso de los años. Hoy, todo tipo de teteras de corte europeo, gaiwanes y cuencos, entre muchos otros utensilios de servicio de té alrededor del mundo, se elaboran con esta particular porcelana.

¿Sus beneficios?

Antes que nada, es importante decir que en la tradición china el celadón transmite elegancia y confirma la maestría y sofisticación del consumidor o especialista de té. Las piezas pueden ser naturales, de color jade brillante, aunque también incluir elementos y escenas de la naturaleza, siempre definidos por líneas y trazos muy alargados y finos, o bien incluir grabados personalizados a solicitud de cada casa de té. Una vajilla de porcelana de celadón puede demorar hasta 6 meses en fabricarse, siempre metódica y cuidadosamente a mano.

En términos de infusión, el material es realmente notable. El celadón se calienta paulatinamente, contrario al cristal, la cerámica, el hierro forjado o la arcilla de yixing, permitiendo así una infusión homogénea, precisa y suave con las hojas y brotes de camellia sinensis. Esta condición lo hace idóneo con hebras de té extremadamente frágiles, como el imperial gyokuro japonés, tés blancos de brotes apicales o algunos de los grandes oolongs de baja oxidación. La coloración natural de la porcelana también permite apreciar correctamente el color del té, develando toda su viscosidad, brillantez o limpieza.

Conseguir celadón auténtico no es tarea fácil y es que, muchas de estas piezas están reservadas para coleccionistas y verdaderos amantes del té en Asia, Europa y Norteamérica. En México bien puede encontrarse en casas de té especializadas, traídas literalmente en las maletas de sus propios maestros y propietarios.