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Conoce el encanto del té verde Gunpowder

Es uno de los tés verdes más antiguos del mundo, desarrollado durante la Dinastía Tang y rebautizado en el Siglo XIX en Occidente por su gran parecido con los granos de pólvora. Su nombre… ¡Gunpowder! Originario de la provincia de Zhejiang, el Gunpowder es el té verde puro que más se exporta al mundo, ¡sí!, incluso más que el sencha japonés. En el Magreb, donde generalmente se infunde mezclado con hojas de menta y azúcar, es parte esencial de la vida diaria de millones de personas. ¡Piense usted en el té marroquí! Fotos: Escuela Mexicana de Té.

Pero la propia historia del Gunpowder siempre ha estado fundamentada en el comercio exterior. Si bien los chinos tienen una gran predilección por este té verde puro, su gran desarrollo productivo se relacionó más bien con su capacidad para mantenerse en buen estado por largos periodos de tiempo. ¡Es cierto!, este té verde puro era ideal para largos viajes, caravanas por la ruta de la seda y vastas travesías por el océano.

¿Cómo se produce…?

Después de su recolección, las hojas de Camellia Sinensis se someten a una breve cocción con vapor, proceso que permite fijar su verdor natural. Una vez listas, se enrulan en pequeñísimo gránulos y se secan. Tradicionalmente, los pequeños gránulos se pulían con arroz para dotarlos de su característico brillo. El aspecto final de este té verde es descrito como “zhū chá” o “té de perlas”, aunque no debe confundirse con las populares perlas de jazmín.

Recién terminado, el Gunpowder se diferencia fácilmente por sus gránulos de tono verde grisáceo, bien brillantes y dotados de una fina capa aceitosa, resultado de su proceso de secado. Cuando se calienta esporádicamente, con el propósito de eliminar humedad, este té verde puro es capaz de mantenerse en buen estado por años. Un buen tip para reconocer su calidad en seco es poner atención al tamaño de sus gránulos; mientras más grandes sean, menor será su calidad.

Sus notas saben a…

¡En taza! Los Gunpowder de mejor calidad desarrollan infusiones de tono amarillo naranja, con reflejos mandarina, bien limpias y brillantes. Típicamente, sus aromas recuerdan ceniza, hojas secas de tabaco, nueces tostadas e incluso praliné de avellana. En boca suelen ser corpulentos, estructurados, con astringencia marcada y dulzor sutil. Algunas variedades de corte tradicional, especialmente las producidas en Zhejiang, tienden a ofrecer potentes ahumados en los sentidos; mientras que las hebras originarias de Taiwán, mejor conocidas como Formosa Gunpowder, suelen ser mucho más redondas y suaves, ligeramente dulces y con sutiles toques torrefactos.

Una infusión precisa es la gran clave para el disfrute del Gunpowder y es que, se trata de un té verde que se torna fácilmente amargo al contacto excesivo con el agua caliente. La recomendación es emplear un gramo de té por cada 60 a 70 mililitros de líquido de infusión, a no más de 75 °C, por máximo 2 y medio minutos. Debido a su bajo contenido de cafeína, es una opción ideal para disfrutar por la mañana o tarde, al compás de vegetales, arroces, pescados grasos, frutos del mar, quesos maduros, chocolate blanco y todo tipo de guisos especiados. escueladete.mx

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