fbpx

Conoce Huang Shan Mao Feng: de los grandes tés verdes de China

La leyenda cuenta que, durante la Dinastía Ming, un joven académico y una hermosa doncella se enamoraron. Un día, trabajando en los campos, la joven fue vista por un adinerado terrateniente local; su belleza era tan cautivadora, que el terrateniente decidió emplear todos sus recursos y poder para forzar a los padres de la joven a entregársela en matrimonio. La noche anterior a la boda, la doncella se escapó y se adentró a escondidas a la casa del académico, sólo para descubrir que había sido asesinado por su futuro esposo. Fotos: Escuela Mexicana de Té.

Días después la joven visitó la tumba de su amado y lloró incontrolablemente hasta convertirse en lluvia… El cuerpo del académico se volvió un árbol de té. Se dice que ése es el motivo por el que la región donde se cosecha el té Huang Shan Mao Feng es tan húmeda y sus árboles son frondosos durante todo el año.

Entre los tés más grandes de China

Reconocido entre los 10 más grandes tés chinos y popularizado alrededor del mundo gracias a su expresión sensorial, el Huang Shan Mao Feng es un té verde puro nativo de la región productora más grande de China: el sureste de la provincia de Anhui. Este singular ejemplar, también conocido internacionalmente como Yellow Mountain Hair Tip, es fácilmente reconocible gracias a la pequeña pelusa que cubre sus delicados brotes.

La manufactura de Mao Feng inicia con una cuidadosa cosecha manual, realizada sólo cuando las hojas nuevas se abren y están extremadamente tiernas. Una vez recolectadas, las hojas se marchitan incipientemente, se secan y se tuestan en sartén. Este método es responsable de la típica figura del té verde puro, muy recto, robusto y puntiagudo. Entre verdaderos conocedores se dice que los mejores Huang Shan Mao Feng son aquellos que se elaboran únicamente con los brotes y primeras hojas más tiernos.

¿A qué sabe…?

Las largas hojas verdes del Huang Shan Mao Feng generalmente producen un licor pálido a dorado claro, bien brillante y limpio. Los catadores más experimentados suelen decir que los varietales más excepcionales despliegan un tono chartreuse claro –cartujo, entre verde amarillo a amarillo grisáceo– en taza. Sus deliciosos aromas recuerdan flores blancas frescas, a las que se suman notas de durazno y chabacanos maduros, así como delicados tonos herbáceos y recuerdos de magnolias. En boca es ligeramente dulce y refrescante, suave y equilibrado, con destellos de nueces tostadas.

Sí, querido lector, en México puede hallarse fácilmente en casas de té especializadas. Antes de infundir es importante seguir ciertas recomendaciones para garantizar su correcta expresión: un gramo de té por cada 60 a 70 mililitros de líquido de infusión, a no más de 85 °C, por máximo 3 minutos. Recuerde que, como con cualquier otro té verde de primeras hojas y brotes tiernos, el calor excesivo puede dañar fácilmente su expresión en boca, detonando un excesivo amargor y, más importante aún, dañando todos sus preciados compuestos antioxidantes y vitaminas. ¡Pruébelo!, no se arrepentirá.

Deja un comentario