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El encanto de los blends de té

Coloridos, aromáticos y apetecibles, los blends de té son la mejor opción para quienes buscan iniciarse en el fascinante mundo de la camellia sinensis. Sí, querido lector, no todo son tés puros de altísima gama.

Literalmente diseñados para encantar a los sentidos, los blends de té son mezclas de hojas y brotes de camellia sinensis con productos como flores, frutos, especias, hierbas, esencias… A diferencia de las tisanas, compuestas exclusivamente por hierbas, especias o frutas, los blends tienen una proporción de eso: Té.

“¿Qué define a un buen blend de té?¿qué sí y qué no se puede mezclar?¿cuántas variedades existen?”. Vayamos paso por paso.

Los primeros blends de té surgieron en China como infusiones con fines medicinales. Básicamente, las hojas de camellia se mezclaban con flores como jazmín, crisantemos u osmantos. Con el paso del tiempo, se fueron adaptando con el propósito de deleitar sensorialmente.

Con la llegada del té a Occidente, en el siglo 17, los franceses comenzaron a incorporar todo tipo de esencias a las hojas de camellia; sin embargo, fueron los británicos quienes popularizaron su consumo. Ejemplos: vale mencionar el Earl Grey, uno de los más famosos blends alrededor del mundo, elaborado a partir de tés negros y esencia de bergamota, o el Prince of Wales, mezcla de hebras negras y verdes con casis.

¿Qué hace a un buen blend? Primero, su proporción de té. Una mezcla con menos del 60 por ciento de hojas o brotes de camellia sinensis bien podría ser una tisana (¿no?). Segundo, el respeto de las hebras base. La premisa de cualquier diseñador debe ser “preservar las características propias del té”. Tercero, la naturalidad de los ingredientes. La diferencia entre un blend elaborado con pétalos de jazmín y uno con “aroma y sabor jazmín” es notable. Haga la prueba y díganos cuál le gustó más.

¿Qué se puede mezclar? Todo, desde tés blancos hasta verdes, negros, oolong y pu-erh. Los tés blancos de gama media, por ejemplo, combinan muy bien con pétalos de rosas, frutas blancas, hojas de menta o loto. Los tés verdes con jazmín, osmantos, almendras, arroz tostado, cítricos, frutas tropicales y especias. La potencia gustativa del pu-erh puede suavizarse con crisantemos, jazmín, cítricos, jengibre y todo tipo de especias picantes. ¿El oolong?, los oxidados con especias y frutos secos, mientras que los verdes con cítricos y flores muy sutiles.

Mención aparte merecen los tés negros, común denominador en los blends alrededor del mundo. La profundidad sensorial de éste permite añadir básicamente todo, desde flores y frutas, hasta nueces, caramelo, especias, cítricos… Uno de nuestros más notables estudiantes se atrevió a impregnar las hebras con bourbon whiskey; el resultado fue fabuloso.

Vamos a concluir apuntando a una palabra clave: Diversidad. Realmente, al hablar de blends de té, las posibilidades son infinitas. Cualquier persona, con una base técnica, es capaz de dar vida a atractivas mezclas. A ti, ¿qué se te ocurriría mezclar?

Por: Escuela Mexicana de Té
Fotos: Escuela Mexicana de Té