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Eligiendo la tetera de té

Tamaño, material, forma e incluso momento del día en que se va a utilizar… Sí, querido lector, existen un sinfín de consideraciones especiales que deben tomarse en cuenta al momento de elegir una tetera de té. Fotos: Escuela Mexicana de Té.

“¿Se puede hablar de un modelo ideal?”. Realmente no y es que, de la misma forma que aromas y sabores en el té, la tetera debe responder a los gustos, deseos y necesidades específicas de cada consumidor. Hallar la opción perfecta es una experiencia fascinante.

Primero que nada, es importante saber que la infusión puede realizarse en distintos recipientes: gaiwan, tetsubin, mug, infusor o tetera occidental, entre muchísimos otros. El gaiwan, por ejemplo, es el utensilio más elemental en el mundo del té; originado durante la dinastía Ming (1368 – 1644 d.C.), se trata de un cuenco provisto de una tapa y un pequeño plato. El cuenco recibe las hebras de té y el agua, mientras que la tapa actúa a manera de un rudimentario colador.

A pesar de su sencillez, emplear un gaiwan requiere gran habilidad y es que, al no tener asas, uno puede quemarse fácilmente al momento de tomarlo. En territorio nipón, por el contrario, el recipiente más elemental es el chawan, tazón de cerámica dedicado a infundir el matcha en la ceremonia japonesa de té. Japón también reúne muchas otras expresiones, como la tetsubin o tetera de hierro fundido, popularizada en el S. XIX como un símbolo de estatus; la tetera yokode no kyusu, diferenciada fácilmente por su brazo lateral, o el peculiar houhin, cuenco con tapa y boca, sin asas.

De lo moderno, relativamente, conviene destacar el mug, una taza provista de un infusor que ayuda a extraer todo el aroma y sabor del té de forma sencilla, rápida, individual; también vale la pena mencionar a los infusores de mano, pequeñísimos receptáculos de todo tipo de materiales, formas y acabados. ¿Las ventajas?, estos artilugios permiten preparar el té en cualquier taza, en cualquier lugar, a cualquier hora del día.

Segundo aspecto a considerar, el material. Vidrio, cerámica, hierro, acero inoxidable, aluminio, arcilla… Cada uno tiene sus ventajas y desventajas. El vidrio, por ejemplo, es el material más limpio y neutro, aunque pierde temperatura muy rápido; la cerámica mantiene bien la temperatura, pero se mancha fácilmente, y el acero inoxidable, de altísima resistencia y durabilidad, tiene poca capacidad para preservar el calor. En China, pocos materiales gozan de tanta fama como el yixing, una variedad de arcilla marrón-rojiza altamente maleable, reconocida por su capacidad para mantener la temperatura del agua.

El tercer punto a considerar es el tamaño. Más que una moderna cuestión de gusto personal, el tamaño de la tetera responde a tradiciones regionales. En Oriente, por ejemplo, las teteras son mucho más pequeñas y es que, la costumbre es preparar poco té, el cual se infunde muchas veces. En Occidente, la predilección por el té negro, que debe infundirse con agua a alta temperatura (95 °C), llevó al desarrollo de espaciosas teteras de porcelana y plata.

Concluiremos diciendo que, más allá de una fórmula precisa, la elección de la tetera debe adecuarse al tipo de té a infundir y a la practicidad de su uso. Si lo que busca es beber una taza en la oficina, por ejemplo, el mug es una excelente opción; si va a realizar una tarde de té con amigos, una tetera occidental de vidrio o cerámica, con gran capacidad, es la alternativa indicada.

Un muy buen tip es siempre optar por modelos que incorporen un infusor y/o colador, elaborados preferentemente con materiales sin porosidad para evitar almacenar olores y sabores. Lo demás, está en sus manos.