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Keemun, un té negro con alma de té verde

Decir Keemun es apuntar a uno de los diez tés más preciados y famosos de China, a una auténtica joya del mundo del té reconocible por su brillante infusión, delicioso aroma y suavidad en boca.

También conocido como Keemun Gongfu o Qimen Gongfu, según distintos dialectos, se trata de un té originario del Condado de Qimen, en la provincia de Anhui. Su nombre, como el de muchos otros exponentes del Lejano Oriente, está asociado a su lugar de origen y larga tradición productiva.

La historia cuenta que en un principio Qimen sólo producía té verde, pero empezó a elaborar té negro después de que un joven oficial civil introdujera las habilidades que había adquirió mientras aprendía acerca de la fabricación del té negro en la provincia de Fujian. El oficial usó las mismas hojas que sus vecinos empleaban para hacer té verde y el resultado fue tan bueno que, al poco tiempo, este nuevo té negro logró viajar a Europa y popularizarse entre sus consumidores.

Al ver el éxito, muchísimos granjeros empezaron a cambiar del té verde al negro. La gran demanda y facilidad de transportación de esta nueva variedad, capaz de mantenerse en buen estado por largos periodos de tiempo, permitieron cimentar su producción local.

“¿Cómo es el Keemun…?”

Se trata de un té negro completamente oxidado. Los mejores ejemplares son aquellos que se producen a partir de puros brotes, como el Hoa Ya del pequeño pueblo de Da Wu, aunque también hay variedades de segundo grado como el Keemun Mao Feng, elaborado con brotes y dos o tres hojas de camellia sinensis, la planta del té.

Después de la cosecha y proceso de manufactura, las hebras finales adquieren un tono muy oscuro y forma de tiras delgadas, enruladas y muy apretadas.

Cuando se infunde correctamente –1 gramo de té por cada 80 a 90 mililitros de líquido de infusión, a 95 °C, por entre 3 y 7 minutos–, el Keemun despliega un tipiquísimo color rojo brillante en taza, así como un marcado aroma floral y ligeramente ahumado, con tonos de nuez, ciruelas y orquídeas. En boca, este té negro es excepcionalmente delicioso, bien suave, con sutiles matices de sabor y larguísima persistencia.

Si bien los puristas recomiendan beberlo solo, para acceder a sus más puros aromas y sabores, el Keemun también puede acompañarse con distintos complementos. Leche, limón, miel, melaza, terrones de azúcar… ¡también tienen cabida! Todo, querido lector, depende de la tradición local y gusto personal.

“Y para maridar…?”. Las combinaciones más frecuentes incluyen embutidos suaves, pescados grasos ahumados, quesos de hongo azul, chocolates oscuros y caramelos. En China, el Keemun forma parte de la mesa diaria, como complemento de entrantes fríos y calientes, sopas, guisados con proteínas animales y todo tipo de golosinas. No tema llevarlo a la mesa y experimentar con diferentes platillos salados y dulces, ¡se sorprenderá!