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Países productores de té: nuevos horizontes de Alaska a Nueva Zelanda

Olvida China, Japón, India, Sri Lanka o Malawi: el futuro del té ha comenzado a escribirse en nuevos países productores de té sorprendentes, extravagantes e inesperados. ¡Sí!, hoy decir «té» también es apuntar a Australia, España, Nueva Zelanda y Alaska. Te contamos por qué. Fotos Escuela Mexicana de Té / Unsplash.

Hace algún tiempo te platicamos acerca de dos nuevos jugadores de la industria internacional del té, quienes en menos de una década lograron romper todos los paradigmas asociados a esta milenaria infusión: Australia y España.

El singular éxito de Australia

En 2000, el Departamento de Agricultura y Alimentos de Australia Occidental lanzó una iniciativa para desarrollar la producción local de Camellia sinensis, la planta del té. Aunque el proyecto no cumplió con los objetivos esperados, sí logró inspirar a una pareja de productores para incursionar en su cultivo y procesamiento. En 2016, María y Ron Kemp realizaron la primera cosecha en su propiedad de cuatro hectáreas, la única plantación de té en Australia Occidental.

España, uno de los nuevos países productores de té

En la Península ibérica, la historia del té es aún más reciente. Apenas en 2017, la empresa forestal Orballo, junto a la Estación Fitopatológica de Areeiro, con sede en Pontevedra, Galicia, realizó la primera cosecha de Camellia sinensis en toda la Europa atlántica. Si bien la producción de té blanco gallego sigue en fase exploratoria, esta iniciativa posicionó a España como uno de los nuevos países productores de té.

Horizonte sur: el curioso caso de Nueva Zelanda

Hace 25 años, Vincent Chen vio florecer Camellias en el jardín de su vecino, en Waikato. De esta forma, Chen se dio cuenta de que el té de alta gama podría tener un futuro prominente en Nueva Zelanda. Hoy, este taiwanés miembro de una familia dedicada a la producción de oolong, dirige la única plantación de té en este territorio.

Los cultivares de Camellia sinensis, traídos desde los polos productivos más importantes del mundo, se benefician de la singular climatología de Waikato. Hay días cálidos, noches frescas y un invierno bien definido. Zealong, la plantación de Chen que es descrita por los visitantes como «un auténtico parque de diversiones para cualquier fanático de la infusión», realiza tres cosechas cada año con el propósito de producir tés verdes, oolongs, negros y algunos blends con especias y flores.

¿Cómo son los tés en Nueva Zelanda?

En síntesis, podemos decir que la especialidad de este productor, el oolong, es también la cara más notable de todo el territorio neozelandés. Los de menor oxidación son ligeramente más robustos que el verde, con intensas notas florales y recuerdos de frutos secos. Aquellos de mediana oxidación poseen aromas de tierra húmeda y tonos de frutas, tostados y nueces, con retrogusto persistente y agradable frescura. Por su parte, los de mayor grado de oxidación son corpulentos y fragantes, con notas de humo, tostados y recuerdos de nueces en boca.

Sorpresa al norte del mundo

El último horizonte del té es realmente insospechado: ¡Alaska! En medio de la pandemia, Jenny Tse, propietaria de la casa de té Sipping Streams y académica del té, decidió iniciar el cultivo de té con fines comerciales en Fairbanks, Alaska. Junto a Bernie Karl, pionero en proyectos de energía sostenible y producción de alimentos con calefacción geotérmica, Tse montó una pequeña plantación de Camellia sinensis procedentes de Carolina del Norte. El experimento, dedicado a mostrar la sostenibilidad que ofrece Alaska, ha capturado la atención de muchos investigadores alrededor del mundo. La primera cosecha de té en este gélido territorio está prevista para fin del verano. ¡Fascinante!