fbpx

Refresca la temporada con… ¡Rooibos Helado!

Una y otra vez lo diremos… “Después del té, pocas tazas son capaces de ofrecer tantos beneficios como el rooibos”. ¡Es cierto!, esta deliciosa tisana herbal, obtenida a partir de las hojas secas de la planta Aspalathus linearis –denominada como ‘arbusto rojo’ o ‘té rojo africano’–, reúne innumerables propiedades nutricionales, además de ejercer un poderoso efecto remineralizante y brindar en cada sorbo un sinfín de aromas y sabores 100% libres de cafeína. Helado… ¡es delicioso!

Es esta última característica, la ausencia absoluta de cafeína entre sus compuestos naturales, la que hace del rooibos el complemento ideal para las temporadas de calor intenso. Niños, mujeres embarazadas, personas hipertensas y todos los miembros de la familia pueden consumir su infusión libremente, ofreciendo así un excepcional sustituto de jugos, sodas y otras bebidas ricas en azúcares naturales o añadidas.

Para quienes el agua simple resulta un martirio, el rooibos helado también es la opción indicada. De acuerdo con el South African Rooibos Council esta tisana herbal posee la misma capacidad hidratante que el agua y su contenido natural de hierro, potasio, magnesio, zinc, calcio, sodio y compuestos antioxidantes la hacen incluso comparable con múltiples bebidas deportivas.

“¿Cómo infundir?”

Si bien el rooibos puede infundirse a la par de cualquier otra tisana, es importante seguir algunas recomendaciones para disfrutar su máxima expresión.

Primero. Siempre hay que utilizar agua fresca a punto de ebullición, es decir, nunca reutilizar líquido hervido una y otra vez. Segundo. El rooibos se desempeña bien en agua a punto de ebullición por entre 3 y 5 minutos; a diferencia del té, su sobre infusión no derivará en matices amargos o hiper tánicos. Tercero. No necesitas
añadir azúcar o algún otro edulcorante y es que, naturalmente, el rooibos despliega potentes aromas herbales y un sabor frutal muy dulce.

“¿Y para hacerlo frío?”

Seguimos la fórmula: infusión caliente + hielo = rooibos helado. O bien infundimos en frío colocando las hojas de rooibos en agua a temperatura ambiente y dejándolas reposar en refrigeración por al menos 8 horas. ¡Sí!, esta deliciosa tisana herbal también puede enriquecerse con trocitos de mango, papaya, durazno, jengibre fresco, rodajas de limón, gajos de naranja y todo tipo de ralladuras cítricas.

Rooibos rojo vs rooibos verde. ¡Sí!, existen ambas variedades, provenientes de la misma planta. Inmediatamente después de la cosecha, el rooibos verde se somete a una cocción con vapor para detener su oxidación, conservando así el color verde de las hojas; es importante decir que los tallos del Aspalathus linearis son naturalmente rojos. Por el contrario, el rooibos rojo pasa por un largo proceso de oxidación, que deriva en un marcado color rojizo en las hojas. Los sabores también son distintos: el rooibos rojo produce una infusión de color ambarino, con buen cuerpo y profundas y dulces notas frutales, mientras que el verde suele ofrecer un delicado aroma herbal en taza, así como tonalidades que van del amarillo al naranja claro.