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¡Tung ting…! Uno de los grandes tés de Taiwán

Quienes recorremos diariamente los caminos del té y las infusiones solemos decir que Taiwán reúne lo mejor de este fascinante mundo: la tradición y saber hacer de China, la gran cuna de la camellia sinensis; la sofisticación y técnica de Japón, cuya influencia histórica permitió perfeccionar la producción local, así como un vasto e inigualable territorio, capaz de dar vida a grandes tazas. De todos los tés que se producen aquí, un nombre destaca por su expresión sensorial: ¡Tung ting!

Originario de la ciudad-condado de Nantou, el Tung ting (Dong Ding en chino) es un té oolong de oxidación media, extremadamente aromático y de excepcional calidad en boca. La leyenda cuenta que en 1855 un habitante del pueblo, llamado Ling Fung Tse, visitó las Montañas Wuyi, en la provincia de Fujian, China. Tse regresó de su viaje con 36 plantas de té y, en agradecimiento por su apoyo en el financiamiento del viaje, regaló a su amigo Ling San Yen doce de estas. Los pequeños arbustos se plantaron a lo largo de las veredas de las montañas que rodean el Lago Chi Ling, hoy convertidas en todo un referente en la producción de este popular té.

Pero, ¿por qué es tan famoso el Tung ting alrededor del mundo?

Las hojas utilizadas para su producción se cultivan en la Montaña Dong Ding, cuyo nombre significa “Pico Congelado o Cima Helada”, a una altitud de 750 metros sobre el nivel del mar. Después de su cosecha manual las hojas se extienden bajo los rayos directos del sol para marchitarse, reduciendo así su contenido de humedad y suavizando su rígida textura. Una vez listas, se colocan en canastas de bambú y se agitan para magullar levemente sus bordes y favorecer su oxidación; después, vuelven a extenderse a la sombra para secarse. Este proceso, de agitar y extender a la sombra, puede repetirse numerosas veces de acuerdo con la experiencia de cada productor. El enrulado final se realiza siempre a mano, dejando a la vista los bordes magullados/oxidados, y conservando el núcleo de la hoja en verde (por eso es por lo que se trata de un té semioxidado); el proceso de secado final se realiza generalmente sobre carbón. Las condiciones de cultivo de las plantas de té y el metódico proceso de manufactura, que llega a tardar hasta cinco días a partir de la cosecha, definen la inigualable expresión aromática y gustativa del Tung ting.

¿En taza…?

El té se cuenta entre las grandes joyas líquidas del mundo, gracias a su inconfundible color verde dorado y textura cremosa, con profundos aromas de flores frescas de montaña, vegetales cocidos y recuerdos de papaya, almendras tostadas, azúcar oscura y deliciosos matices dulces en boca. Su capacidad de reinfusión, de entre 3 y 8 veces dependiendo de su calidad, es otro de los factores que determinan su gran demanda en todo el mundo.

En México puede hallarse fácilmente, en casas de té especializadas de todo el territorio nacional. Una vez en casa, es importante seguir ciertas recomendaciones para garantizar su correcta expresión: un gramo de té por cada 60 a 70 mililitros de líquido de infusión, a no más de 85 °C, por máximo 3 minutos. Ahora que, si quiere vivir una experiencia sublime, basta acompañarlo con un plato de frutos secos y chocolate de leche.