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Vino caliente y té para celebrar Navidad

Glühwein, glögg, candola, vin brulé o vin chaud… Hablamos de una de las tradiciones culinarias europeas más icónicas, ideal para calentar el espíritu en las frías noches de invierno. Con té, ¡es delicioso! Si bien decenas de culturas en todo el Viejo Mundo reclaman su creación, existen mínimas referencias acerca de cómo surgió el vino caliente. Fotos: Escuela Mexicana de Té.

Uno de los registros más antiguos sobre una preparación similar se puede hallar en La Odisea, de Homero, donde se menciona que Circe elaboraba una peculiar mezcla de vino y especias. Sin embargo, poco se sabe acerca de cuándo el fermentado de uva comenzó a calentarse intencionalmente para extraer el aroma y sabor de especias y otros ingredientes.

¿Cuándo se empezó a beber vino caliente?

Los datos más precisos apuntan a Roma. Los romanos bebían el llamado Conditum Paradoxum, un vino suave aromatizado con pimienta, hojas de laurel, azafrán, miel, dátiles y carbón mineral, reconocido por sus propiedades medicinales. Durante la Eda Media ya era bastante común calentar vinos de baja calidad con miel, clavo y otras especias para mejorar su expresión en boca y para simplemente mitigar el frío.

Con el paso de los siglos los países europeos fueron desarrollando sus propias versiones de las antiguas recetas de vino caliente, popularizándolo también como un indispensable de las celebraciones decembrinas. Los pueblos entusiastas de la infusión de hojas y brotes de Camellia Sinensis, la planta del té, no tardaron en incorporar su sabor a la mezcla.

Recetas de vino caliente con té abundan, sin embargo, todas parten generalmente de una base de vino tinto seco de buena expresión frutal, estructurado y repleto de tonos especiados, al que se añaden canela, clavo de olor, pimienta y cáscaras de cítricos. A lo largo y ancho del Viejo Mundo es posible observar recetas donde se incluyen tés negros robustos, particularmente de Assam, en India, cuya potencia y astringencia permiten hacer frente al propio fermentado de uva.

¡A preparar vino caliente!

¡Paso a paso! Lo primero que hay que tomar en cuenta antes de lanzarse a la aventura de preparar vino caliente con té, es recordar que las hojas y brotes de Camellia Sinensis pueden infundirse en cualquier líquido: agua, leche, jugo, vino, destilados… Sólo hay que cuidar las temperaturas y tiempos de infusión de la variedad de té que se desee utilizar. ¡Los tés negros se comportan bien en líquido a 95 °C, por entre 3 y 7 minutos!

Ahora sí. Primero hay que verter en una olla profunda vino tinto seco, especias y demás ingredientes que puedan añadir aroma o sabor; algunas recetas incluyen jugos frutales, destilados como brandy o hasta sidra de manzana. Uno de los grandes secretos de esta preparación es cocer a fuego bajo, por no más de una hora, para extraer todos los matices especiados sin evaporar el alcohol del fermentado de uva. Una vez fuera del fuego, el té puede añadirse y dejarse infundir por el tiempo recomendado según su variedad.

Como cualquier otra preparación que incluya hojas y brotes de Camellia Sinensis entre sus ingredientes, el vino caliente con té debe colarse perfectamente una vez pasado el tiempo de infusión. Esto favorecerá un buen balance en boca, con toda la sapidez del propio té, sin los matices amargos provocados por su sobre extracción.

¡A disfrutar estas Navidades con té!

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